
Manos desconocidas recogieron sus cenizas,
un cielo les abrirá sus puertas
mientras se cierran las del infierno vivido.
Tendrán cobijo por siempre
los “sin techo” desvalidos.
Albergarán sus almas
Resquebrajadas y en olvido.
Ya no creen en los humanos,
ni en gobiernos,
ni en políticos.
¡Cuatro paredes y un techo
es tanto para un ser vivo!
Mari Carmen Estévez