domingo, 9 de febrero de 2014


CONCIERTO DEL DESCONCIERTO

 

 

Unas cuantas mariposas

revolotean por la luz.

Su aleteo inconfundible

obedece a un sinsentido

brutal y enloquecedor,

que trastorna sus latidos

con el sonido nocturno

de la locura imparable.

 

Yo me comparo con ellas,

cuando el ruido de la noche

acelera mis sentidos.

 El  color de los recuerdos

del feliz día vivido,

acumula en lo oscuro,

-cuando todo está dormido-

un amasijo de penas,

un clamor de mil caricias,

que se fueron en la sombra,

a dormir como un niño,

que espera el amanecer,

recibido de cariño.

 

Me quemo fuerte las alas,

cuando bailo a otro ritmo,

que acompasa el tambor

que llega con dos palillos,

a ser música celeste

si supiera llevar con mimo

las cadentes y sonoras

corcheas blancas, de armiño.

 

Puras en el pentagrama

 sin director de sonido,

escucho, con claridad,

los aplausos del gentío,

que enfebrecidos gritan:

“El concierto ha sido tuyo”.

 

 

 

2 comentarios:

  1. Te quemas las alas en todo lo que sobrevuelas, con intensidad, con vehemencia, tal cual eres, tal cual. Besotes y conciertos. Juntas.

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